En las últimas semanas, miles de consumidores en Chile se han hecho la misma pregunta: ¿qué pasó con el jurel en tarro? La tradicional conserva, presente durante décadas en la mesa de los chilenos, se ha vuelto cada vez más difícil de encontrar en supermercados y almacenes.
Lejos de tratarse de un problema de distribución o de un aumento repentino en la demanda, la explicación está en el mar.
De acuerdo con antecedentes entregados por la industria pesquera, la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) y organizaciones dedicadas a la conservación marina, el fenómeno de El Niño provocó un aumento anormal en la temperatura del océano Pacífico, alterando el comportamiento del jurel.
Al calentarse las aguas superficiales, los cardúmenes migraron hacia zonas más frías y alejadas de las áreas habituales de pesca. Como consecuencia, las capturas disminuyeron considerablemente durante gran parte de este año, afectando directamente el abastecimiento de las plantas que elaboran conservas.
La presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío, Macarena Cepeda, señaló anteriormente que las capturas alcanzaban apenas cerca del 28% de lo esperado, muy por debajo del 55% al 60% que normalmente se registra a esta altura de la temporada.
Especialistas aclaran que esto no significa que el jurel haya desaparecido, sino que cambió su distribución debido a las condiciones oceanográficas. De hecho, la flota ha comenzado nuevamente a encontrar el recurso, aunque el desfase entre la pesca, el procesamiento y la distribución hace que el retorno del producto a las góndolas no sea inmediato.
Mientras tanto, los consumidores continúan enfrentando una oferta limitada y, en algunos casos, precios más elevados para las pocas latas disponibles, transformando al tradicional jurel en uno de los productos más difíciles de encontrar en los supermercados chilenos.




